El Big Ben

El Gran Ben

Casi todas las ciudades tienen su monumento emblema, su tótem, aquéllo que las identifica con sólo echar un vistazo: Nueva York y la Estatua de la Libertad, París y la Torre Eiffel, Barcelona y la Sagrada Familia, Lisboa y la Torre de Belem, Atenas y el Partenón… La cara más inmediatamente reconocible de Londres es, sin duda, el Big Ben.

Nadie puede tomar un vuelo baratos a Londres, visitar sus calles y lugares destacados y volver sin haber hecho una foto al Gran Ben que, con sus 150 años a cuestas, continúa encaramado a 97 metros de altura presidiendo la City con el lema que lleva inscrito debajo: DOMINE SALVAM FAC REGINAM NOSTRAM VICTORIAM PRIMAM (Dios guarde a la reina Victoria I). Esta torre sobre la que se asienta domina el palacio de Westminster, sede del Parlamento británico, cuyas reuniones quedan anunciadas visualmente mediante una lámpara situada sobre los números. Auditivamente las horas, o más bien la «hora de Westminster», como se la conoce normalmente, son marcadas puntualmente por las campanadas de Big Ben, mientras los cuartos corren a cargo de otras cuatro campanas más pequeñas.

Porque, frente a lo que muchos piensan, Big Ben no es el nombre del reloj sino de la campana de 13 toneladas que allí se colgó en 1858, con lo cual en español deberíamos estar hablando en femenino. Sin embargo los ingleses, se dice, bautizaron así a su campana en honor de uno de los constructores.

El reloj, por su parte, resistió heroicamente las acometidas de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial pero desde 1962, año en que se retrasó diez minutos por la nieve acumulada en sus impresionantes manecillas (2,7 metros la corta y 4,3 el minutero), ha empezado a acusar los achaques propios de la edad: en 1976 se averió por primera vez a causa del desgaste de sus piezas, en 1997 se detuvo dos veces y en 2005 volvió a hacerlo de nuevo.

No tenemos datos sobre si su hermano gemelo, mucho más pequeño y situado en la estación Victoria, sufre afecciones similares. En cualquier caso hay que desearle al Big Ben felicidades, porque acaba de cumplir 150 venerables años.