El Museo Guggenheim de Bilbao

vuelos a Bilbao

Hace una década Bilbao no pasaba, a ojos de muchos, de ser una ciudad industrial y portuaria del norte de España, gris y algo decadente, imposible de situar en el mapa para quien no viviera en el país y con una ría contaminada cuya visión más positiva era la de la gabarra que surcaba sus aguas para celebrar algún éxito futbolístico del Athletic.

Decididos a cambiar esta percepción las autoridades locales y provinciales proyectaron un plan de rehabilitación que actuaba sobre el casco antiguo y la degradada ría, recuperándolos para el disfrute ciudadano. Fruto de esta actitud fue el acuerdo entre el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Vizcaya y la Fundación Guggenheim que se plasmó en la creación de una Fundación del Museo Guggenheim de Bilbao para gestionar la que había de ser la joya de la corona de la ciudad.

El diseño del futuro museo se encargó al arquitecto canadiense Frank Gehry que, en 1997, con un atrevido estilo vanguardista basado en el metal, levantó en la zona de Abandoibarra un espectacular edificio, emblemático para la ciudad: con forma de barco (de flor, si se mira su planta) y texturas que imitan las escamas de un pez (las planchas de titanio que lo recubren) su estructura se basa en un atrio central, punto de referencia para el visitante, alrededor del cual se organizan en tres pisos veinte galerías conectadas entre sí por una red de pasarelas, ascensores y escaleras.

El edificio es un monumento en sí mismo, algo que si al principio hubo quien lo consideró un obstáculo -muchas voces afirmaban, con razón, que el continente era muy superior al contenido- con el tiempo resultó ser perfecto para atraer el interés. Además la Colección Permanente de la Fundación Guggenheim supone un nuevo tipo de exhibición, dinámica y cambiante, que permite acceder a los fondos repartidos por sus centros de todo el mundo: Nueva York, Venecia, Berlín y Las Vegas.

Hoy en día han quedado atrás las criticas a su alto coste y a las dificultades que presenta su mantenimiento. El éxito obtenido en atraer turismo a una ciudad en principio tan poco propicia es incontestable, como demuestran los millones de personas que lo han visitado y la facilidad con que se encuentran vuelos a Bilbao en Internet.