La Albufera de Valencia

vuelos a Valencia

Una albufera «es una laguna litoral, en costa baja, de agua salada o ligeramente salobre, separada del mar por una lengua o cordón de arenas…» La definición del Diccionario de la RAE es exacta.

La Albufera valenciana se localiza a 10 kilómetros al sur de la ciudad. Está regada por el río Júcar y separada del mar por una franja arenosa y boscosa denominada La Dehesa, pero conectada al mismo tiempo con el Mediterráneo mediante tres canales cuyas compuertas regulan el nivel de las aguas. Pese a ser Reserva Natural desde 1986 -sus juncales y marismas albergan 250 especies de aves más las que hacen escala durante la emigración del otoño- el tamaño de esta gran balsa azul, 21.120 hectáreas, es hoy diez veces menor que hace doscientos años, cuando llegaba hasta Valencia. Por ello, la profundidad media es de un metro y apenas pasa de dos en las zonas más hondas.

La razón de esa disminución de superficie hay que buscarla en la Historia: a partir de la segunda mitad del siglo XIX los campesinos empezaron a desecar las riberas para convertirlas en arrozales. Hoy esas plantaciones ocupan 223 kilómetros cuadrados de lo que se llama el Marjal y de ellas sale un tercio de la producción nacional de arroz. La contrapartida fue que muchas poblaciones aledañas perdieron la navegación como forma de conexión entre sí, un sistema del que son recuerdo las típicas embarcaciones de vela latina que aún se pueden ver entre las olas.

En el desvío de El Palmar hay un Centro de Información para visitantes, aula pedagógica sobre este rico ecosistema que es paraíso de anguilas, mújoles, garzas y patos. No en vano ha sido declarado ZERA, es decir, Zona Especial de Protección para las Aves. Los amantes de la naturaleza vivirán una agradable experiencia si toman un vuelo a Valencia y visitan la Albufera bien provistos de unos prismáticos.