Tenerife y la guarida del Maligno

Vuelos a Tenerife
En España tenemos la posibilidad de viajar a un destino en territorio nacional donde es posible combinar una frondosa isla tropical con las nieves de alta montaña, un árido desierto volcánico con la inmesidad del océano Atlántico. Merece la pena tomar un vuelo a Tenerife para visitar el hoy dormido pero latente Teide, el tercer volcán activo más alto del mundo tras los dos clásicos hawaianos. El nombre se los pusieron los primitivos pobladores de las islas Canarias, los guanches: Echeyde, la morada del dios Guayota el Maligno.

El lugar, declarado Paque Nacional en 1954 (ahora se intenta ascenderlo a Patrimonio de la Humanidad), está caracterizado por las siete Cañadas, restos de un cráter de 45 kilómetros de ancho que dejó una antigua erupción. Es una gigantesca y yerma caldera rodeada de erosionadas montañas, con vegetación escasa y tan endémica que está terminantemente prohibido coger ninguna planta. Cercanos a esta zona están el llano de Ucanca y los Roques de García, donde la lava ha adquirido extrañas formas retorcidas y un color azulado en algunos puntos (Los Azulejos) , a causa del óxido de cobre que compone las rocas.

La carretera que atraviesa el parque sirve para unir los diferentes miradores (Chio, Boca Tauce, Ucanca, La Ruleta, Las Cañadas, Tabonal Negro y San José) con un parador restaurado hace pocos años y la estación del teleférico. Este transporte remonta en ocho minutos una de las laderas del volcán hasta 160 metros de la cima (que está a 3,718, el techo de España): a partir de ahí el que quiera llegar arriba debe hacerlo a pie. Alguno incluso puede intentar alcanzar la otra chimenea, llamada Pico Viejo o Montaña Chahorra, cuya última erupción ocurrió en el siglo XVIII.

Para quienes deseen disfrutar de este entorno en total comunión con la naturaleza, existe una red de pistas y senderos que recorren lasa 18.990 hectáreas del parque y permiten prescindir del coche.