Los canales de Amsterdam

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El extenso delta que forman las desembocaduras de los ríos Rin, Mosa y Escalda tiene un altura media de sólo cinco metros pero buena parte de la zona ni siquiera llega a esa medida y se queda por debajo del nivel del mar. Las periódicas inundaciones que asolaban históricamente las tierras fueron atajadas con diques y una gran red de canales navegables de un centenar de kilómetros. Por eso Amsterdam ha sido bautizada como la Venecia del norte y hoy es destino de numerosos vuelos baratos abarrotados de turistas.

El sistema de canales divide la ciudad en 70 islas comunicadas por 1.200 puentes, algunos de época. El entorno está muy protegido. En las dos riberas de cada canal abunda el arbolado (unos 25.000 ejemplares) y buena parte de los edificios está catalogada como monumento. Muchas de las casas presentan una fachada típicamente estrecha; ello se debe a que se pagaban los impuestos en función de los metros de anchura. Hoy están inmortalizadas en forma de pequeños imanes para decorar la nevera del turista o en miniaturas. Los variopintos modelos de fachada que se conservan corresponden a diferentes épocas y estilos: los frontispicios con escalera son los más antiguos, los de campana eran de influencia italiana y los neoclásicos, franceses. Un detalle que pasa desapercibido si uno no se fija: esas fachadas están ligeramente inclinadas hacia delante; se construían así para evitar daños en las paredes al izar los muebles para introducirlos por las ventanas, pues no solían caber por las puertas.

Recorrer estos grachten, terminados en 1663 tras cincuenta años de obras, es hoy un atractivo turístico más de la capital holandesa. Sobre el plano destacan tres canales principales. El primero es el Keizer, así llamado en honor del emperador Maximiliano I de Habsburgo, quien concedió a la ciudad el permiso para incorporar su corona al escudo; esta corona puede verse también sobre las farolas de los puentes. El siguiente es el Prinsen, nombre del príncipe Orange de entonces. Pero, sin duda, el más interesante es el Heren y, en concreto el Gouden Bocht o Recodo dorado, tramo comprendido entre Koningsplein y Vijzelstraat donde se pueden contemplar los palacios más impresionantes de la urbe.

Hay otros canales muy populares, como el Raam, el Oude Schans, el Oudezijds Voorburgwal… No hay espacio suficiente para nombrarlos todos. Y menos con esos nombres imposibles. Limítate a pasear por ellos y disfrutar de sus limpias aguas.