
Estos días las Ramblas de Barcelona se convirtieron en escenario vivo de fiesta y alegría. El Barça acaba de proclamarse campeón de Copa y Liga y, a falta de conquistar la preciada Copa de Europa, los aficionados culés lo celebran tradicionalmente a lo largo de esta avenida y bañándose en la fuente de Canaletas, que está situada al comienzo. Tomar uno de los vuelos a Barcelona para la noche del 27 de mayo puede suponer la experiencia de participar en el delirio colectivo, si hay victoria azulgrana.
Pero vamos por partes. ¿Qué es exactamente una rambla? Rambla es el término catalán para referirse al cauce de un torrente seco. Este tipo de fenómeno geográfico es muy frecuente en Levante y, por ello, encontramos ramblas no sólo en Barcelona sino también en otras poblaciones mediterráneas. Las más populares son, sin embargo las de la ciudad condal. Cosas del fútbol.
Hace siglos un río bajaba desde la sierra de Collserola hasta desembocar en el mar. Su orilla izquierda estaba bordeada por la muralla defensiva, tras cuyos sillares se levantaba el casco urbano. A partir del XVI el recinto se quedó pequeño y algunos conventos eligieron pasar a la otra orilla; poco después la Universidad hizo lo mismo. El paso implacable de los años impuso su ley y los secos cauces terminaron rellenándose de tierra para convertirse en la calle que hoy une la plaza de Cataluña, donde está la mencionada fuente de Canaletas desde el siglo XIX, con el Puerto Viejo.
Siguiendo esta arteria arbolada con isleta central peatonal encontramos un buen puñado de lugares de interés: palacios como el de la Virreina, el Moja o el Güell, obra neogótica de Gaudí; teatros como el espectacular Liceo (reconstruido tras el devastador incendio de 1994) o el que ahora es Real Academia de Ciencias y Artes; museos, como el de Cera o el Erótico; y mercados, como el de Sant Josep, más conocido como La Boquería. En la cercana plaza del mismo nombre, pavimentada con un mosaico de Joan Miró, subsiste una graciosa escultura art decó de un dragón que anunciaba una antigua tienda de paraguas. Todo ello compartiendo espacio con quioscos, artistas callejeros, floristas y, otra curiosidad clásica, vendedores de pájaros.
Al final de la avenida la plaza de Colón, con su conocida estatua, sirve de puerta a la Dársena Nacional, donde es posible comprar un pasaje en una golondrina (lanchas de dos cubiertas) para dar un paseo marítimo.